Conocimiento humano

Tipos de sesgos cognitivos

En breve: Los sesgos cognitivos son errores sistemáticos de pensamiento. Los más conocidos son el sesgo de confirmación (buscar solo lo que nos da la razón), el de anclaje (depender del primer dato que oímos), el de disponibilidad (juzgar por lo que recordamos fácil), el de supervivencia, el efecto halo, el sesgo retrospectivo ("ya lo sabía") y la aversión a la pérdida.

Un sesgo cognitivo es una desviación previsible en cómo pensamos: atajos mentales que normalmente funcionan, pero que en ciertas situaciones nos llevan a conclusiones equivocadas. No son tonterías de gente despistada: los tenemos todos. Conocerlos no los elimina, pero ayuda a desconfiar en los momentos clave.

Lista completa de tipos

Sesgo de confirmación

La tendencia a buscar, recordar e interpretar la información de forma que confirme lo que ya creemos, ignorando lo que la contradice. Es el motor de muchas discusiones estériles y de las "burbujas" de opinión: solo "vemos" lo que nos da la razón.

Sesgo de anclaje

El primer número o dato que recibimos "ancla" nuestro juicio, aunque sea irrelevante. Si en una negociación te dicen primero un precio altísimo, todo lo que venga después te parecerá "razonable" en comparación. Lo explotan rebajas, tarifas y subastas.

Heurístico de disponibilidad

Juzgamos lo probable que es algo por lo fácil que nos viene a la mente un ejemplo. Tras ver noticias de accidentes de avión, sobreestimamos su peligro, aunque estadísticamente sea seguro. Lo vívido y lo reciente pesan más que los datos.

Sesgo de supervivencia

Fijarnos solo en los casos que "han sobrevivido" a un proceso e ignorar los que no llegaron. "Estos millonarios dejaron la universidad, así que dejarla es buena idea": no contamos los miles que la dejaron y fracasaron. Distorsiona consejos de éxito, estadísticas y memorias.

Efecto halo (y efecto cuerno)

Si alguien nos cae bien o es atractivo o exitoso en algo, tendemos a suponer que también es competente, honesto o inteligente en lo demás (halo); y al revés con una primera impresión negativa (cuerno). Contamina entrevistas de trabajo, valoraciones y votos.

Sesgo retrospectivo ("ya lo sabía yo")

Una vez que conocemos el resultado de algo, nos parece que era predecible y que "siempre lo supimos". Distorsiona cómo evaluamos decisiones pasadas (las juzgamos con información que entonces no había) y nos hace creernos mejores pronosticadores de lo que somos.

Aversión a la pérdida y efecto dotación

Duele más perder 100 euros que el placer de ganarlos. Por eso nos cuesta vender algo "nuestro" por menos de lo que pagamos, o asumimos riesgos absurdos para no aceptar una pérdida pequeña. Es un pilar de la economía del comportamiento.

Sesgo del coste hundido

Seguir invirtiendo tiempo, dinero o esfuerzo en algo que no funciona "porque ya hemos metido mucho". El dinero ya gastado no vuelve hagas lo que hagas, pero la mente lo usa como excusa para no abandonar. Lo padecen proyectos, relaciones y... películas que aguantas hasta el final aunque sean malas.

Curiosidad

Conocer los sesgos no nos hace inmunes a ellos: incluso los expertos que los estudian caen una y otra vez. Lo que sí ayuda es crear "trampas" externas: pedir opiniones contrarias antes de decidir, escribir las previsiones antes de saber el resultado, fijar criterios por adelantado. La defensa frente a los sesgos no es "pensar más", es diseñar el entorno para que cueste equivocarse.

Preguntas frecuentes

¿Qué es un sesgo cognitivo?

Un patrón sistemático de desviación en el juicio: una forma en que nuestra mente tiende a equivocarse de manera previsible, no al azar. Suele venir de atajos mentales útiles en general (heurísticos) que fallan en ciertos contextos. Los tenemos todos, expertos incluidos; no son señal de poca inteligencia.

¿Qué es el sesgo de confirmación?

La tendencia a fijarnos en, recordar y dar más peso a la información que confirma lo que ya pensamos, mientras restamos importancia o ignoramos la que nos contradice. Es uno de los más potentes: por su culpa, dar más datos a alguien convencido de algo a veces refuerza su postura en lugar de cambiarla.

¿Se pueden evitar los sesgos?

Eliminarlos del todo, no: están "de serie" en cómo funciona la mente. Pero se pueden reducir sus efectos: buscando activamente la opinión contraria, decidiendo con criterios fijados de antemano, usando datos y no solo intuiciones, y siendo conscientes de en qué situaciones es más probable caer. Reconocer que uno también los tiene ya es media batalla.